10 de junio de 2008
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La Fundación Ciudadanía y Valores celebró en la Fundación Rafael del Pino, unas jornadas sobre el "Servicio Exterior de España", en las que intervinieron personalidades del mundo de la política y las relaciones internacionales, así como varios periodistas especializados.
Participaron en el encuentro: Luis Ayllón, periodista de ABC; Gustavo de Arístegui, portavoz de Asuntos Exteriores del partido Popular; Alfonso Dastis, Vocal Asesor en la Secretaría de Estado para la Unión Europea; Carlos Fernández-Arias, Subdirector General de Política Exterior y Seguridad Común; Jesús Gracia Aldaz, Diplomático en excedencia; Antonio Núñez, Embajador; Felipe Sahagún, periodista de El Mundo, y Andrés Ollero que actuó como moderador de las dos mesas redondas.
En el acto de presentación, Carlos Fernández Arias hizo referencia a la globalización como una realidad, fruto del mundo tan abierto en el que vivimos, en el que las fronteras son más débiles y por tanto el servicio exterior debe potenciarse aún más.
En una primera sesión, se habló de la Política Exterior como modelo de Política de Estado, política que debe ser fuerte dada la posición actual que ocupa España de desarrollo económico y cultural frente a otros países. La Política Exterior representa unos principios que deben vincularse y mezclarse con los intereses de un país, una política exterior traslada valores pero también defiende y promueve los intereses nacionales. Debemos saber quiénes somos, cuáles son nuestros intereses y con quién queremos aliarnos, en este sentido, la política nacional es el reflejo de la política de Estado.
Asimismo, se hizo un balance de la actual política exterior de España en cuanto a sus relaciones con América Latina, EE.UU. y la UE, principalmente, y en algunas materias como la inmigración. Respecto a la UE, es necesario que exista una clara relación entre los estados miembros, así como entre los ciudadanos y sus respectivos países. Europa tiene el reto económico de ser más competitiva y un reto político ligado a su credibilidad en algunos aspectos, en palabras de Gustavo de Arístegui “no habrá una política exterior creíble sin una política de defensa y seguridad creíbles”. En este mismo sentido, Luis Ayllón apeló al consenso en los temas de estado como una de las vías para mantener una política exterior fiable.
En una segunda parte, se explicó el papel actual del servicio diplomático en España y el de las instituciones encargadas de formar a los futuros representantes de este cuerpo. Todos los participantes coincidieron en la necesidad de una adaptación o reforma del servicio exterior para que éste sea realmente eficaz. Principalmente deben incrementarse los recursos personales y cualitativos: mayor número de diplomáticos y mejor preparación, resaltando en este último punto, la necesidad de una formación permanente.
Por último, se habló de la excesiva politización que atraviesa la política exterior y se abogó por la profesionalización, si bien, en algunos casos, esa politización es beneficiosa para las relaciones internacionales.