18 de junio de 2008
La Fundación Ciudadanía y Valores presentó el pasado 18 de junio el Estudio: EL SISTEMA ELECTORAL ESPAÑOL: CONTRIBUCIÓN A UN DEBATE, elaborado por Antonio Luis Martínez- Pujalte, Prof. de Filosofía del Derecho de la Universidad Miguel Hernández de Elche.
En el acto de presentación intervinieron: Andrés Ollero, ex diputado del PP, Presidente de la Fundación, Joaquín Leguina, ex diputado del PSOE, y Manuel Silva, ex diputado de CIU, ambos miembros de la Fundación.
La reforma del Sistema Electoral es un problema muy tratado en los últimos tiempos, especialmente por los medios de comunicación y que el Gobierno ha planteado en la primera línea de sus objetivos en esta legislatura. Es necesario abrir un debate y dar la oportunidad de pronunciarse al respecto, máxime en estos momentos en que el Gobierno acaba de anunciar, tanto en el Congreso como en el Senado, el comienzo de este proceso y que el próximo 27 pedirá un dictamen al Consejo de Estado sobre la oportunidad y el alcance de esta reforma.
Martínez-Pujalte analizó brevemente la situación actual del sistema electoral de España destacando que “este sistema ha funcionado razonablemente bien estos años y ha logrado conformar partidos estables y por tanto una representación plural”. Sin embargo, el Parlamento no es un reflejo fiel de la distribución de preferencias políticas en el cuerpo electoral debido, en gran medida, a que el actual sistema favorece de forma relevante a los dos primeros partidos mayoritarios en detrimento de los partidos siguientes. Esta situación “genera un desequilibrio entre todos los partidos”. Del mismo modo, existe una desproporción en la representación de las diferentes provincias. No estimó, sin embargo, que hubiera, por parte de los nacionalistas, una sobre representación.
En cuanto a las posibles mejoras, Martínez- Pujalte propuso rebajar el mínimo de diputados a uno por provincia en función de su población para reducir la desproporción actual y lograr una mayor pluralidad. Además, sugirió incrementar a 400 los escaños en el Congreso, asignando esos 50 escaños adicionales a una única circunscripción de carácter nacional, completando, de esta forma, la elección provincial y reduciendo la desigualdad territorial del voto.
Por último, el autor abogó por un cambio en la fórmula electoral, para pasar de la Fórmula D’Hondt a la Fórmula Sainte-Lagüe corregida en la asignación de provincias, que mejora la proporcionalidad sin perjuicio de la formación de mayorías. La ley d'Hont se mantendría para el reparto nacional. Martínez-Pujalte ha precisado que esta regla es muy similar a la d'Hont pero prima menos al primer partido y facilita el que todas las formaciones tengan un primer escaño.
Por su parte, Joaquín Leguina criticó la falta de debate actual sobre las cuestiones de la reforma del sistema electoral y se ha mostrado escéptico ante la posibilidad de que se vaya a acometer una reforma por parte del gobierno. Asimismo, calificó las propuestas de este estudio como “moderadas y reformistas que podrían ser aceptadas por todos” y ha destacado este estudio como un estudio de referencia para el debate sobre la reforma del sistema electoral actual de nuestro país.
Manuel Silva recordó que el principio de legitimación debe garantizar que los sistemas electorales sirvan para unir y no para excluir, como ocurre con algunos partidos nacionalistas y ha alertado de que un sistema de reparto nacional de diputados no será bien acogido por los partidos nacionalistas, partiendo de su mala experiencia en las elecciones al Parlamento Europeo, que usan este sistema. Estuvo de acuerdo con el autor en que es necesario mejorar el sistema electoral y equilibrar los costes de elección por diputado en el conjunto del Estado.
Por su parte, Andrés Ollero explicó cómo esta propuesta no supone una posición institucional de la Fundación sino que, de acuerdo con los propósitos de la misma, es una contribución al debate plural que pretende impulsar.