17 de septiembre de 2008
Juan Antonio López de Uralde, director ejecutivo de Greenpeace España desde 2001, es un hombre comprometido desde hace 25 años con la defensa del medio ambiente y la naturaleza. Comenzó su trayectoria profesional en el Consejo de la Juventud de España para incorporarse en 1986 a Greenpeace Internacional, a su sede de Amsterdam. En estos últimos años ha centrado especialmente su actividad en la difusión del potencial de las energías renovables en el marco del actual debate energético.
Con el propósito de hablar sobre la situación actual y los nuevos retos a los que se enfrenta el planeta ante el cambio climático, así como del papel fundamental que juegan las energías renovables, Uralde acudió al Foro Joven de la Fundación el pasado 17 de septiembre.
El cambio climático es hoy por hoy una realidad que pocos se atreven a negar. La quema de combustibles fósiles causante, entre otros, de este hecho, está teniendo graves consecuencias en el planeta por lo que los países toman cada vez más conciencia sobre el tema para encontrar una solución. En palabras de Uralde “la realidad sobre el cambio climático supera los escenarios más alarmistas”. A nivel global, durante los años 90, las emisiones de CO2 aumentaron un 1,1% cada año mientras que este año se ha producido un incremento del 3% debido a la incorporación de los países emergentes de China e India.
Ante esta situación, es necesario un cambio de planteamiento. A nivel global y sobre todo, a nivel nacional, Uralde apuesta por el 100% de energías renovables mediante un mix donde tienen cabida: la energía eólica, la terrestre, la marina, la solar, la de las olas, fotovoltaica, etc. Las ventajas de estas fuentes de energía son muchas y muy variadas. Además de ser limpias y no contaminar, reducen costes a medida que ganan en eficiencia. A largo plazo, España podrá hacer frente a toda la demanda de energía sin necesidad de contaminar, como demuestra el estudio de Greenpeace “Renovables 2050”.
En cuanto al debate sobre la energía nuclear, Uralde habló de los déficits que encuentra en este tipo de energía que, en su opinión, no ayudará a reducir las emisiones de CO2 ya que para generarla hace falta una gran cantidad de uranio que se obtiene mediante la producción de más energía. Otra de las desventajas que encuentra es que la energía nuclear es constante y mantiene el mismo ritmo de producción por lo que se “desaprovecha” mucha de ella. El director de Greenpeace aboga por una transición en el cierre de las centrales nucleares y por la consecución, a largo plazo, del uso exclusivo de energías limpias o renovables.
El debate se complica por las implicaciones filosóficas e ideológicas que de una manera subyacente están presentes. En este sentido, Uralde cuestiona la continuidad del actual modelo de sociedad occidental de consumismo constante y de crecimiento lineal. Una sociedad con un alto nivel de vida, que requiere plantearse una moderación en el crecimiento de modo que el consumo se pueda reorientar de forma más equitativa hacia los países más pobres o en vías de desarrollo. De manera que el consumo de energía global no suponga una amenaza para el planeta y haga un mundo más equitativo y sostenible.