22 de abril de 2009
El terrorismo es un tema que hoy por hoy sigue estando muy presente en la sociedad, que preocupa al ciudadano, a pesar de que la actual crisis económica ha acaparado un primer plano en estos momentos.
Así lo manifestaba Rogelio Alonso, reconocido experto en materia de terrorismo y profesor titular de Ciencia Política de la URJC, en la exposición que realizó sobre “terrorismo en el contexto político actual”, en la pasada sesión del foro joven.
Como punto de partida, Alonso explicó las diferentes amenazas terroristas existentes, haciendo hincapié en los dos tipos de terrorismo que afectan a España: ETA y el terrorismo islámico. Sus diferencias son claras en cuanto a planteamientos y modos de actuar. El islamista es un terrorismo de carácter internacional que persigue unos objetivos políticos y religiosos y cuyo carácter es indiscriminado y letal.
Por el contrario, el terrorismo de ETA es de carácter nacionalista y tiene unos objetivos meramente políticos que buscan la imposición de un orden político determinado.
Alonso dejó muy claro que un terrorismo como el islamista tan indiscriminado y cuyo nivel de espectacularidad es mayor, no siempre es el que tiene los efectos más preocupantes. Así, un terrorismo como el de ETA es más peligroso para un país como España, ya que con sus acciones es capaz de alterar el sistema democrático.
En cuanto a la política y a las medidas antiterroristas, sí existen coincidencias entre ambos. La lucha contra el terrorismo islámico está inspirada en la de ETA, salvo pequeños matices legislativos de tipo organizativo.
Por otra parte, Rogelio explicó que, tras los atentados del 11 M y el 11 S, la comunidad internacional ha empezado a tener en cuenta y a tomar conciencia de la “radicalización” de las posturas terroristas, es decir, no sólo del acto final de los atentados, sino de la radicalidad como germen del terrorismo.
Esta concienciación ha ayudado a solucionar errores del pasado basados en la elección de interlocutores erróneos que se consideraban “moderados”. Se trata de partidos y actitudes que simplemente eran menos radicales o de una radicalidad diferente a la de los terroristas. De esta forma, se han tomado como posturas aceptables, algunas actitudes que realmente no lo son ya que equivocadamente se las calificaba de “moderadas”.
Por último, Rogelio hizo referencia también al terrorismo Norirlandés, diferenciándolo en muchos aspectos del de ETA, no sólo en los objetivos que persiguen, sino también en el por qué de sus reivindicaciones y en sus negociaciones. En este último punto, Alonso señaló que en las negociaciones llevadas a cabo entre el IRA y el Gobierno, siempre estaba la premisa de poner fin a la violencia, mientras que ETA nunca ha partido de ese punto.