El nuevo recibo de la luz

La Fundación Ciudadanía y Valores ha organizado una Jornada de expertos en el marco del Foro Estable de energía bajo el título: “El nuevo recibo de la luz”. Entre los asistentes hemos contado con: D. Luis Jesús Sánchez- Tembleque, ponente de la jornada y  Secretario Ejecutivo de ARIAE. Dirección de Energía de la CNMC. D. Miguel Francisco Calleja. Responsable de Regulación de España y Portugal  IBERDROLA. Dña. Mercedes Canseco. Técnico de la CNMC. D. Cesar Dopazo. Catedrático de Mecánica de Fluidos. Centro Politécnico Superior de la Universidad de Zaragoza. Dña. Marta Lobo. Consultora energética. D. Juan Luis López Cardenete. Profesor Extraordinario de Dirección Estratégica del IESE. D. José María  González Moya. Director técnico de APPA. D. Conrado Navarro. Director de Relaciones Institucionales Iberdrola. Dña. Carmen Redondo. Responsable Área de Consumo, Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios – HISPACOOP. D. Andrés Seco. Director General de operación de Red Eléctrica Española (REE). D. Juan José Romero. Consejero Delegado de IDNA Proyectos Energéticos. Íñigo Garde. Responsable de Relaciones Institucionales de ENDESA. Rafael Durban. Director de Relaciones Institucionales de ENDESA. Juan José Fernández. Responsable de suministro de ENDESA y José María Román. Director General de Funciva.

Con el título “Análisis del mecanismo de facturación del PVPC”, Luis Jesús Sánchez Tembleque presentó la ponencia en la jornada con cuatro puntos clave para el debate: 1. Rasgos del mercado minorista, 2. Participación de la demanda en el mercado, 3. La normativa al respecto, tanto en España como en Europa, y 4. El informe que la CNMC ha sacado al respecto

En cuanto a los rasgos del mercado minorista, Tembleque enunciaba dos fechas claves que son 2008 cuando desaparecen las tarifas integrales aplicables a los consumidores conectados en redes de alta tensión y julio de 2009 cuando desaparecen las tarifas integrales aplicables a los consumidores en redes de baja tensión. Aparte se observa un continuo avance en la liberalización del mercado de la electricidad así como en el número de comercializadores activo. Los comercializadores no vinculados a las 5 empresas energéticas tradicionales siguen progresivamente aumentando su cuota de participación.

Por lo que se refiere a la participación de la demanda, aparecen diferenciales medios del mercado al contado entre los periodos de punta y de valle, que alcanzan normalmente los 30-40 €/MWh, y entre los periodos de punta y llano, que alcanzan valores medios superiores a los 10 €/MWh. Estos diferenciales de precios, salvo en los casos de las tarifas nocturna y supervalle, no transmiten señales de precio a la demanda doméstica porque los equipos de medida del consumo únicamente totalizan la energía consumida en un mes o cada dos meses.

En lo referente al cuarto punto sobre el Informe de la CNMC a raíz del Real Decreto por el que se establece la metodología de cálculo de los PVPC, el Órgano regulador valora positivamente que puede reducir el precio de la electricidad y transmitir a los consumidores señales adecuadas de precios, lo que debería contribuir a unas pautas de consumo más eficientes. No obstante advierte que lo hace menos estable y que habrá dificultades para su puesta en funcionamiento. Asimismo advierte de la necesidad de una labor informativa dirigida al consumidor, y de una normativa que obligue al comercializador a informar a sus clientes del impacto de la nueva fórmula.

Para el desarrollo eficaz del mercado minorista debe establecerse una hoja de ruta para la reducción del colectivo al que resulta de aplicación el Precio Voluntario. Este plan debería comenzar una vez se encuentren en funcionamiento los mecanismos de cambio del suministrador y se hayan introducido las medidas para una completa transparencia en el proceso de contratación y un mayor conocimiento del consumidor de la oferta contratada.

Andrés Seco, cuya aportación al debate adjuntamos en este texto, opinaba que sin duda el mecanismo actual de PVPC es mejor que el anterior basado en subastas. Fundamentalmente por motivos económicos y porque el PVPC está tomando como base los mercados del sistema español: el mercado horario y los mercado de ajustes. Al recibir el consumidor directamente el precio del mercado nos acercamos más a la liberalización. Eso no significa según Seco, que no sea mejorable. En un mercado libre las comercializadoras deberían ofrecer este precio sin necesidad de que tuviera que salir publicado en el BOE. ¿Se puede beneficiar el consumidor en el precio final del recibo por el hecho de cambiar sus hábitos de consumo?, Cree que sí, sólo contabilizando los patrones de cuándo es más cara la luz por horario.

Rafael Durban, contestaba a Sánchez-Tembleque, que no nos debe extrañar que las suministradoras y consumidores desconfíen del nuevo sistema. El consumidor lo que quiere es tener un precio justo, lo más ajustado posible, estable, y que conozca. En cuanto a las empresas lo que les preocupa es sobre todo las dificultades logísticas para poner en marcha este nuevo sistema. También cuestionan la posibilidad de una volatilidad no controlada o poco previsible. Está por ver, decía Durban, si realmente la introducción de esta nueva modalidad dentro de un esquema de regulación de precios no la tenemos ya en el mercado liberalizado, de hecho los precios que oferta el PVPC son casi idénticos a la mejor oferta en el mercado liberalizado, sólo que en este último el precio es estable durante un año y se conoce.

Juan José Romero, en relación a la volatilidad y la no variación del precio que decía Andrés Seco, cree que es “atrevido” hacerlo teniendo en cuenta lo que han sido los precios del mercado en los últimos años. Eso independientemente de que el precio ha sido controlado políticamente. También hacía mención que a pesar de estar la orden desde 2008 de cambiar los contadores, ha habido compañías eléctricas que en el año 2010 han estado dando contadores analógicos ya que no había ningún procedimiento aceptado. Pero Sánchez- Tembleque ha aclarado que la norma era que desde el año 2008 al 2018 se hiciera de manera proporcional y en relación a la volatilidad, que de lo que no puede caber duda es que el consumidor se ha ahorrado un 4% en su recibo independientemente de la volatilidad.

Juan Luis López Cardenete, llevaba su intervención a la manera de cómo se ha llevado a cabo esta reforma.  Decía que en principio es positiva porque va en la línea de acercar el mercado a los consumidores y de acercarse a las deseada liberalización. Pero lo negativo estaría en la manera qué se ha hecho, con prisas y falta de serenidad en la medición de las consecuencias, entre otras cosas centralizando el debate únicamente en el funcionamiento de los mercados, cuando el problema que de verdad tenemos es el exceso de costes e insuficiencia de ingresos. Este último además se agrava cuando desglosamos los datos de tensión:la baja tensión se contrae y la alta aumenta. Es decir  la energía subsidiada se expande y la subsidiadora se contrae. Con lo cual se agrava el problema de la insuficiencia de ingresos.

Conrado Navarro, opinaba que el sistema es bueno visto, como decían otros expertos, como un avance en la liberalización. Es más sin la reforma en el último trimestre de 2013 en vez de devolver dinero las eléctricas hubieran tenido que recaudarlo. Pero para que se lleve a efecto de manera positiva para el consumidor y las eléctricas, hacía una llamada a la administración para que los cambios se hagan bajo la bandera del consenso con tiempo y sin precipitaciones. Con estas premisas las eléctricas están dispuestas a colaborar.

Carmen Redondo, trasladaba la visión del consumidor, en total desacuerdo con la administración por la manera en que esta reforma se ha llevado a cabo. Una regulación implantada apresuradamente sin tener en cuenta los puntos de vista de los distintos agentes, nunca es lo más adecuado y lleva siempre aparejado un incremento de las reclamaciones, consultas por falta de información…Lo que le ha llegado al consumidor es que está pagando más en su factura de la electricidad que junto con lo expuesto lo que ha generado es desconfianza.

Para Francisco Calleja, no es el procedimiento del establecimiento del precio el principal problema, sino que el margen comercial de los suministradores obligados se resume en pérdidas. No se mostraba de acuerdo en que al consumidor se le va a cobrar en relación a su consumo verdadero, hay que aclarar términos como el del consumo medio de 60 días, que va a tener como consecuencia que aumenten las reclamaciones, como ya ocurrió con el cobro bimensual. Por otro lado Calleja exponía la contradicción que ha supuesto que por un lado desde el Ministerio se haya obligado a las eléctricas a informar al cliente y por otro lado desde la CNMC se haya abierto un expediente informativo por información confusa. Por otro lado la imagen de las eléctricas se ve perjudicada cuando se obliga a aplicar un precio fijo caro con condiciones reguladas que incrementan el riesgo del proveedor: no puedes cambiar la tarifa del precio que ofreces en un mes y no sabes a qué volumen se lo ofreces. Calleja cree que esta reforma se ha hecho por una cuestión política, con ella el Ministerio deja de anunciar precios y es el mercado el que los calcula.

Todos los expertos estuvieron de acuerdo en que aunque con evidentes aspectos positivos, las pegas a la reforma eléctrica viene dadas por su precipitación en llevarla a cabo, sin estudiar el conjunto y sin ensayos previos, lo que ha llevado a un enfrentamiento entre empresa y administración por la falta de consenso y serenidad, para tratar un asunto de tanta trascendencia para la economía del país y las repercusiones en el consumidor.

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