El nuevo sistema de Seguridad Nacional frente a las amenazas del entorno

La preocupación por las amenazas externas para la Seguridad Nacional ha sido la base para la jornada de expertos organizada por la Fundación Ciudadanía y Valores (Funciva), que ha tenido como ponente a Francisco J. Ruiz, doctor en Seguridad Internacional y analista de Funciva.

En la jornada “El nuevo sistema de Seguridad Nacional frente a las amenazas del entorno”, el doctor Ruiz ha destacado en su ponencia que la situación de Seguridad en el entorno europeo no ha hecho sino empeorar desde el Consejo Europeo de diciembre de 2013, dedicado a revisar la situación de la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) de los 28 Estados miembros de la Unión.

Entre los asistentes: Luis Alegre. Presidente Fundación UNIR; Elviro Aranda. Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III; Jose Ignacio Carabias Corpa. Ministerio del Interior. Jefe de Área del CNPIC; Pedro Miguel Casado. Consultor Político; Rafael Chelala. Abogado de HIDE Law & Entertainment; Evgeny Evdokimov. 2º secretario de la Embajada Rusa en España; José Ramón García Hernández. Partido Popular. Secretario ejecutivo de Relaciones Internacionales; Diego López Garrido. Diputado del Grupo Socialista. Comisión de Exteriores; José Joaquín Gomá. Inspector del Cuerpo Nacional de Policía. Politólogo; José María Román. Director General de la Fundación Ciudadanía y Valores; Alberto Ruiz Gallardón. Consejero del Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid; Emilio Sánchez Rojas. Coronel del Ejército de Tierra y jefe del departamento de Investigación de la Escuela de Altos Estudios de la Defensa del CESEDEN; Abraham Sanz.  Partido Socialista. Seguridad y Defensa.

El panorama de seguridad en la ribera sur del Mediterráneo-considerada por la Estrategia de Seguridad Nacional la más relevante- supone para Europa, a corto plazo, un desafío mucho mayor que el anterior a las revueltas de la mal llamada Primavera Árabe, que cada vez está más cerca del Invierno Islamista que algunos,  «augurábamos hace unos años, entre las críticas de los optimistas patológicos que preveían el irremisible advenimiento de una democracia liberal en el mundo islámico », expresó el Doctor Ruiz.

Afortunadamente para España, la situación en los países más próximos como Marruecos y Argelia es mucho más estable, algo en lo que han estado de acuerdo todos los expertos, lo que sirve para alejar de nuestras fronteras los riesgos y amenazas. Sirva de ejemplo la cuestión de la llegada de inmigrantes irregulares por vía marítima, ya que según los datos de FRONTEX en 2014 llegaron a las costas de Italia procedentes de Libia unas 170.000 personas, mientras que  a las costas españolas peninsulares llegaron 7.800 y a Canarias sólo 270.«El problema es que todas las debilidades geopolíticas del Magreb tienen su versión corregida y aumentada en el Sahel, convertido en un microcosmos de los riesgos y amenazas para la seguridad internacional y por ende nacional», apuntó Francisco Ruiz.

Sin embargo, España cuenta con el escollo de la falta de coordinación entre los distintos ministerios encargados de nuestra seguridad y apunta que las distintas disfunciones están seguramente motivadas porque la Estrategia de Acción Exterior ha sido asociada más con el MAEC que con el gobierno en su integridad o el conjunto del Estado. «Se debe exigir una compleja coordinación eficaz entre el Consejo de Seguridad Nacional y el Consejo de Política exterior», comentó Ruiz con cinco puntos concretos:

  1. Aprobar cuanto antes la Ley Orgánica de la Seguridad Nacional, como marco legal de todos los desarrollos acometidos hasta la fecha.
  2. Elaborar estrategias de segundo nivel para cada uno de los doce ámbitos de actuación de la ESN-2013, incluyendo una Estrategia de Defensa Nacional.
  3. Potenciar el Consejo de Defensa Nacional como comité especializado del Consejo de Seguridad Nacional en ese ámbito de actuación.
  4. Adaptar el ciclo de planeamiento al nuevo marco doctrinal, dando cobertura normativa a los cambios de facto llevados a cabo por el EMAD.
  5. Armonizar a nivel interno las iniciativas de los diversos ministerios y, en la medida de lo posible, de los actores no-estatales.

Desde esta perspectiva se podrán afrontar distintas estrategias y focalizar nuestras fuerzas en las áreas prioritarias de actuación del Norte de África. Así, en Marruecos, Argelia y Mauritania habría que fomentar la cooperación bilateral en cuestiones de defensa. Mientras que en el Sahel, y ante lo limitado de los medios y capacidades propios sería más práctico canalizar la aportación nacional a través de las iniciativas de la UE, a la que por cierto no hemos sido capaces de hacerle ver que compartimos amenazas, apuntaba Abraham Sanz.

Igualmente, con la UE, estrechamente coordinadas con las de las organizaciones regionales como la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) o la Unión Africana. En el marco de la UE es conveniente aprovechar la herramienta de la CEP para formar un caucus mediterráneo con los restantes Estados-miembros del sur. Y sin olvidar que el modelo 5+5 ha dado resultados y se pueden formar marcos de cooperación multinacional ad hoc con los actores estatales y no-estatales en base a intereses comunes.

La floja actuación de la OTAN en estas zonas centró un parte importante del debate, estando de acuerdo los expertos que hay que impulsar las iniciativas de la OTAN y la UE hacia la región, sin perder de vista que no servirán para cubrir todas las necesidades de la Seguridad Nacional: “detectadas las amenazas ahora toca fortalecer los actores”, señaló López Garrido. La clave es que la Organización (con sus propios intereses corporativos, independientes de los de los Estados aliados), ha recibido con indisimulado entusiasmo la crisis de Ucrania, ya que le ha permitido poner en valor la misión primigenia de defensa colectiva frente al enemigo ruso, de modo que durante unos años nadie se cuestione de nuevo su razón de ser. Por ello, «sería ilusorio confiar en que la Alianza Atlántica priorice la gestión de crisis en el Mediterráneo». Se debe atajar cualquier intento de que la revisión de la Estrategia Europea de Seguridad de cara al Consejo Europeo de junio de 2015 lleve a identificar a Rusia como el enemigo de la UE, lo que supondría pasar el punto de no-retorno en la relación.

Como idea final, Francisco Ruiz señalaba que cuando no sea posible actuar en África en el marco de la UE, España no debe descartar una contribución bilateral independiente (y mayor que la realizada hasta la fecha) a las operaciones militares lideradas por Francia, por su carácter de gran potencia en la región y por la concurrencia de los intereses nacionales. Y sin perder de vista que ha se ha de buscar la manera de aunar recursos entre las distintas potencias, ya que sin estos todos serán amenazas, señaló José Ramón García Hernández.

 

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