Jornada de expertos: Seguridad en el Mediterráneo
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El Coronel de Artillería D. Emilio Sánchez de Rojas Díaz, Jefe del Departamento de Investigación de la Escuela de Altos Estudios de la Defensa del CESEDEN ha participado hoy como ponente en una Jornada de Expertos de la Fundación Ciudadanía y Valores (Funciva) “Seguridad en el Mediterráneo”.
Además, han asistido a la reunión: Conrado Navarro. Director de desarrollo de Iberdrola; Blas Camacho. Abogado; Pedro Miguel Casado. Analista Político y Consultor en Asuntos Públicos; Rafael Chelala. Abogado; David Delgado. Abogado; Oscar Elía. Asesor del Secretario de Estado de Defensa; Gemma Lorente. Consultora de relaciones institucionales; José María Román. Director General de la Fundación Ciudadanía y Valores; Francisco Ruíz González. Analista internacional; Jorge Salaverry. Consultor Internacional y Marta Tello. Directora de comunicación de la Fundación Ciudadanía y Valores
Durante su exposición, el Coronel ha explicado que el resultado de las revueltas ha sido la expansión del islamismo, siendo los Hermanos Musulmanes el elemento principal del nuevo orden árabe que ha alcanzado el poder, o dispone de una cuota importante del mismo, en Marruecos, Túnez, Egipto y Yemen, y está en la vanguardia de la oposición en países como Siria, e incluso las monarquías del Golfo, cuyo liderazgo «tradicional» les hacía pensar que gozaba de inmunidad religiosa, y que hoy se encuentran con que la Hermandad Musulmana están llamando a sus puertas del poder, enarbolando la bandera de la religión y la ley islámica o, si eso falla, empleando una vez más las demandas democráticas como arma.
De igual modo, el Coronel ha resaltado que el Despertar Árabe ha supuesto una disposición sin precedentes de varios gobiernos árabes para apoyar y participar en las intervenciones militares.
En su documento
“El Mediterráneo, ¿un espacio de seguridad?”, Sánchez de Rojas analiza las causas y consecuencias de la Primavera Árabe en los distintos países implicados, donde Libia y Siria son los retos más importantes a la seguridad en el Mediterráneo, aunque la aproximación a la seguridad ha sido diferente en ambos casos, debido a la diferente reacción de dos actores globales -China y especialmente Rusia.
En el caso de Libia, el autor explica que la pregunta a hacerse es si Libia puede sobrevivir ahora como estado, tras haber emergido una situación con guerras regionales, tribales, clínicas y religiosas, que le hacen asemejar a Somalia. En su opinión, o las nuevas autoridades ponen fin al caos y reconstruyen el estado de una forma u otra, o dejan una Libia ingobernable, lugar propicio para un emirato islámico. A pesar de la gravedad de la dramática situación, Libia no es un estado fallido, al menos por el momento, aunque sí extremadamente frágil.
El único resultado positivo de la inseguridad en las fronteras de Libia ha sido que los países del Magreb resuciten la idea de la Unión del Magreb Árabe (UMA), que fue creado como alianza política y económica en 1989, pero está inactivo desde 1994.
Por su parte, en Siria, a pesar del apoyo económico y en armamento de Turquía, Qatar y de Arabia saudita a las fuerzas de la oposición, y de las sanciones impuestas al régimen de Al- Assad, se hace imprescindible alcanzar un alto el fuego. Pero las condiciones exigidas por algunas fuerzas de la oposición y el hecho de que anteriores altos el fuego fueron aprovechados por las fuerzas opositoras para rearmarse y ocupar posiciones más ventajosas, han hecho que el régimen rechace esa proposición.
Respecto a los actores implicados, el Coronel ha explicado que europeos y norteamericanos están perdiendo el monopolio de la influencia en el Mediterráneo. Turquía, los países del Golfo, Irán, China o Rusia están cada vez más presentes en el Mediterráneo, en términos de influencia diplomática e intereses económicos y geoestratégicos, por lo que la UE deberá poner al día sus políticas hacia organizaciones regionales como el Consejo de Cooperación del Golfo o la Liga Árabe.
Por último, hay que hablar del papel desarrollado Francia en Libia y en Siria, donde ha liderado las acciones militares ofensivas del «triple entente» (Francia, Reino Unido y EE.UU) contra Libia y las sanciones contra Siria, adoptando para muchos un papel de gendarme del Mediterráneo, ocupando el espacio dejado tras el abandono estratégico de los EE.UU. y expandiendo su influencia hacia el oriente, en lo que se convertiría en un «Gran Oriente Medio Expandido».
A modo de conclusión, la situación actual no es muy alentadora. El Mediterráneo no es solamente inestable en su conjunto, sino que se ha convertido en un exportador de inestabilidad a sus espacios adyacentes.
Si bien no se puede esperar un espacio de seguridad en el Mediterráneo, sí es posible progresar en el Mediterráneo Occidental, especialmente si se alienta la UMA y puede desarrollarse un auténtico diálogo entre ambas orillas del Mediterráneo. El mejor símbolo del posible espacio de seguridad en el Mediterráneo Occidental viene representado por la iniciativa 5+5. Extender la seguridad a todo el Mediterráneo hoy parece “misión imposible”.
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ANEXOS
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El Coronel de Rojas junto al Embajador Salaverry
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Conrado Navarro y Óscar Elía
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Francisco Ruíz y David Delgado
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Todos los participantes durante el coloquio